Redactar tu CV

El CV, pasaporte para una entrevista de trabajo

Ya se trate de una candidatura espontánea o de responder a una oferta de trabajo, el CV es con mucha frecuencia el primer documento consultado por un contratador, incluso antes de leer tu carta de presentación. En sólo unos segundos (entre 6 y 30, según los estudios), queda todo dicho: o bien entrarás a formar parte de una primera selección que te conducirá a la siguiente etapa, o bien desaparecerás de entrada y para siempre de la lista de candidatos. Por lo tanto, la importancia del CV es capital. En menos de medio minuto, debe informar a su destinatario de lo esencial y proporcionar una imagen tuya positiva y motivadora. Tanto de fondo como por su presentación, será (o no) tu primer pasaporte hacia una eventual entrevista.

 

Primera etapa: la recogida y la clasificación de la información

No hay un CV universal, establecido de una vez por todas sea quien sea su destinatario. Para empezar, resultará útil elaborar y guardar un documento tipo, en el cual integrarás toda la información sobre ti: datos personales, estudios, prácticas, experiencia profesional detallada y exhaustiva. Este documento completo te permitirá disponer de todos los elementos necesarios, te servirá de base, pero en ningún caso debes utilizarlo tal cual.

A continuación, deberás realizar una clasificación entre estos elementos, de tal manera que produzcas un CV circunstancial, adaptado a cada destinatario. Incluso si te presentas a un tipo de puesto similar en diferentes empresas, la información que debes resaltar no tiene por qué ser la misma de un interlocutor a otro.

La personalización del CV, en función de lo que hayas podido averiguar de las expectativas concretas de un empleador, puede resultar decisiva para conseguir una entrevista. Una empresa conocida por la calidad de su relación con el cliente será receptiva a tus competencias en materia de gestión telefónica. Otra, relacionada con las nuevas tecnologías, se interesará más específicamente en tu maestría de tal o cual programa informático...

El título, o “cabecera”

Inmediatamente después de tus datos personales, eventualmente acompañados de una foto, será bienvenida una fórmula corta, en caracteres en negrita, a modo de título de tu CV. Esta fórmula tiene como objetivo definirte en unas cuantas palabras, en relación con el puesto al que te presentas. En este caso se trata de concentrarse en lo fundamental, con la intención de atraer la atención del contratador hacia la total adecuación entre tu perfil y tu candidatura.

A modo de ejemplo, si ya cuentas con un recorrido profesional que destacar: “Responsable de ventas, 7 años de experiencia en el sector agroalimentario”, o incluso, para una búsqueda del primer empleo: “Electromecánico, diplomado en prácticas, sector automovilístico”.

Esta fórmula de cabecera es un elemento imprescindible hoy en día en los CV. Debe ser objeto de una atención particular para poder cumplir su objetivo al 100%.

Los apartados esenciales del CV

Por orden, y con independencia del tipo de CV elegido, los apartados esenciales siempre son los mismos: información personal, título o cabecera, experiencia profesional, formación.

La información personal

Los datos personales indispensables son por supuesto el nombre, la dirección completa, los números de teléfono fijo y móvil (preferiblemente incluyendo las horas a las que estás disponible), y por último la dirección de email.

Para este último punto, debe intentarse en la medida de lo posible utilizar una dirección seria. Resulta preferible una dirección de tipo [email protected] a algo como [email protected]

Por último, ten en cuenta que la información sobre tu estado civil, como la edad, la situación familiar o la nacionalidad, no es obligatoria. De ti depende valorar si puede aportar algo con vistas al puesto en cuestión.

La experiencia profesional

Salvo en el caso de la búsqueda del primer empleo, el apartado “experiencia profesional” es determinante. Para cada empleo incluido, debe contener las fechas, una indicación precisa del trabajo realizado y también el nombre y localización de la empresa.

En el caso de los puestos con una relación directa con tu candidatura, se proveerá información complementaria sobre las tareas y responsabilidades ejercidas, así como eventuales resultados en cifras.

Si ya cuentas con una carrera profesional nutrida, resulta inútil recargar el CV con pequeños trabajos realizados hace largo tiempo mientras estabas de vacaciones. Por otra parte, los “agujeros” prolongados no son bien vistos, a menos que se justifiquen con periodos de formación (especialmente en cursos de desempleo) u otras razones positivas (baja parental, año sabático justificado…).

En el caso de un principiante, este apartado incluirá posibles prácticas en empresas, haciendo hincapié en las que estén relacionadas con el trabajo contemplado.

Formación / Títulos

El apartado “formación” no debe en ningún caso consistir en un catálogo detallado de todos tus estudios desde preescolar. Debe concentrarse en tus diplomas o niveles de estudios de mayor rango (fechas, diploma obtenido, centro).

Si posees un máster, no tiene sentido mencionar el graduado escolar (a no ser que hayas conseguido un sobresaliente).

Cualquier formación complementaria relacionada con la candidatura merece sin duda un desarrollo particular.

Los apartados anexos

El apartado sobre las competencias o conocimientos específicos (idiomas extranjeros, programas informáticos…)

Esta parte no es indispensable si dichos elementos ya han sido incluidos en los apartados “experiencia profesional” o “formación”. En cualquier caso, debe resultar útil.

Mencionar un inglés leído, hablado y escrito sin más detalles no vale para nada, sobre todo si el puesto codiciado no exige ninguna competencia en este campo. Te corresponde valorar si un apartado de estas características puede ser una ventaja para tu candidatura, en cuyo caso deberá incluir elementos significativos.

El apartado “intereses / aficiones”

Es el apartado tradicional de cierre de un CV, y también debe ser pertinente. Con ocasión de una eventual entrevista de trabajo, su contenido será a menudo aprovechado por el entrevistador para entablar una conversación destinada a conocerte mejor. Deben evitarse menciones simplistas como “cine, lectura, deporte”. Sé algo más preciso, y sobre todo sincero, lo cual te permitirá tener argumentos que desarrollar si surge el tema durante la entrevista.

¿CV con o sin foto?

Las dos alternativas tienen sus partidarios, y la discusión no está bien definida. Legalmente, seleccionar a un candidato por su apariencia cae dentro de la discriminación, con la excepción de ciertos sectores de actividad bien definidos. En un mundo ideal, por tanto, el CV sin foto debería ser la norma. En el mundo real, la cosa es bien distinta. Vivimos en una civilización de la imagen. Con toda naturalidad, una foto atrayente captará la atención y se fijará en la memoria del empleador, mientras que un CV sin foto, con competencias idénticas, tendrá mayor tendencia a ser olvidado.

Si te decides por el CV con foto, ésta debe cumplir su misión, y no perjudicarte. Un retrato realizado por un profesional, con fondo neutro, será una ventaja, en tanto que es mejor evitar las “selfies” hecha al tuntún o las fotos con difuminado. Una sonrisa y un porte serio son lo más adecuado. Intenta adoptar una pose natural, pero sin exceso de relajación. Debes parecer la persona que realmente eres, porque de lo contrario, la diferencia puede resultarte perjudicial en caso de que se concrete una entrevista de trabajo.